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18 de Noviembre, 2012

Momento 22

Por Simón Reyes - 18 de Noviembre, 2012, 23:15, Categoría: General

Buenas tardes,
me llamo... Simón Reyes,
habitante del diminuto espacio
de todo lo terrestre y lo habitado.

Andante de caminos soñados
de huellas sucias e imaginadas,
labrador de dedos engarfiados
amante de la tierra entregada.

Navegante de océanos milenarios
perdido en profundidades abstractas,
he estado en la historia del hombre sumergido,
allí me enlazaron, amores como garfios,
me alimentaron pechos rebozantes 
del líquido sagrado.

Engendré recuerdos 
que aún flotan en el aíre,
engendré lágrimas
y odios simétricos. 

Mis manos revolvieron la tierra
en la que te enterraron,
estuve en la mesa de tu padre
después tu amante.

Sacudí al proxeneta
encontré a tu hijo perdido,
allí, allí recién conocí mi nombre,
me llamaron " el bastardo "
" hijo del bastardo ".

Anduve las noches
en galeónes piratas,
por soledades 
nunca navegadas
y todo eso... Buscándote.

Llegué a tus entrañas
con tejidos de hierro,
semblante de acero
escultura aterrada,
estatua de sal atardecida.

Te llamé en la tarde
aquella de tu ausencia larga,
con el código de los siglos
herencia de los símios,
bastón del tiempo disfrazado.

Te encontré dormida
sobre el lecho 
de un beso robado,
para entonces
recién escribir
estos versos ... 
Que ahora escribo. 

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El vuelo sanguinario del Puma

Por Simón Reyes - 18 de Noviembre, 2012, 23:00, Categoría: General

La caravana maldita 
era como un ave de rapiña 
que surcando las alturas 
escudriñaba las distancias.

Llegó el Cóndor de la noche

y cínico enn su aletear

portaba escrita en sus alas

de afilados cuchillos;

la muerte.

Dormían en sus lechos, 
inocentes ya encausados, 
sin saber que la vida 
dependía de una mirada, 
del dedo ejecutor de la barbarie.

Las sombras cómplices 
le arrancaban murmullos 
a la distancia, 
como súplicas 
de amanecida.

El Puma, ave negra,

sedienta de sangre

giraba en la noche

se retorcía en el aíre,

portando en su vientre

la herencia de los infames.

Fue el Sur,

fue el Norte, 
fue Calama,

fue  Chile, 
fue al mundo 
a quienes 

golpearon 
una noche;

noche negra,

sed de sangre

y de cobardía.

El ave sanguinaria

se remontaba nuevamente

en su vuelo demencial,

dejando atrás

olor a pólvora y muerte,

aún flotando en el aíre.

Sergio Arellano Stark
se llamaba 
el soberbio 
asesino.

El desierto 
fue el lugar 
donde 
la muerte 
avergonzada,
se detuvo... 
A llorar.

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Desaparecidos

Por Simón Reyes - 18 de Noviembre, 2012, 22:24, Categoría: General

A Materio Cisalpino;

se lo llevaron a los montes a jugar,

se fué por allá por un septiembre preciso

no le hemos vuelto a encontrar.

Se fue de la mano de los hombrecitos,

de aquellos que vestian sin señal.

No le preguntaron si quería jugar

no le preguntaron, si sabía,

solamente le obligaron a esconderse

cerca de la tierra adormecida.

Se fue rodeado de hombrecitos

que entraron a su casa sin golpear.

Materio Cisalpino tristemente descubría

aquel juego, que nunca conoció,

y obligadamente aceptaba la alevosía,

y en aquella tierra oscura comprendió

que con aquel juego su cuerpo se moría.

Se lo llevaron los hombres del General,

se lo llevaron a los montes a jugar.

Materio Cisalpino vió que no podía vencer

a aquellos titanes de ocasión,

no sabía jugar

a aquel juego que nunca conoció

y Materio Cisalpino,

alli solitario, se quedó.

Fueron los hombres del General

los que le fueron a su casa a buscar.

Lo encontraron después de mucho

cuando a otros también fueron a buscar,

cuando buscaron a tantos, 

que un día  de un septiembre preciso,

también se marcharon sin avisar.

Fueron los hombres del siniestro General

que entraron a su casa de noche, sin avisar.

Y Materio Cisalpino se quedó sin saber

porque después de aquel día negro de septiembre

se lo llevaron los hombres del sanguinario General

a él y a tantos;

se los llevaron a los montes a matar.

Fueron los hombres del Capitán General...

Fueron los hombres del Capitán general.

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